Llegué a Garambutown el viernes 01 de abril y me encuentro con la mala noticia de que Concho había muerto el día anterior.
Pobrecillo mi pecesillo, según ya no quería comer, no quería hacer nada, se la pasaba inmovil en un rincón de su pecera. Tal vez se sentía solo. Tal vez me extrañaba en los días en que me iba a trabajar a Agua Aplauso. Tal vez no le gustaba la comida que le daba. Tal vez decidió dejar de comer para quitarse la vida y no tener que soportar su realidad. Tal vez necesitaba sexo con una pecesilla.
Lo peor es que, sea lo que haya sido, no voy a poder saberlo nunca. No sabré qué hice mal.
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