Me acompañé de Pescado en el viaje y tuve oportunidad de conversar con ella como hace mucho que no sucedía, pero eso sí, no hubo nada de esos cariñitos que solía hacerme como: "Garambullita bonita, hermosa, preciosa" y montones y montones de abrazos apretujados de su parte. En verdad se siente raro tratarnos con más seriedad. No sé.
Orugaza se veía lindísima. Su vestido era muy bonito y su ahora esposo también se veía realmente bien. No tomé muchas fotos por no andar estorbando a la camarógrafa profesional, pero aquí una que me gustó:
Genialísimo el ramo de alcatraces.
Cuando fue la intervención de Oruga y empezó a hablar en frente de todos yo me puse chille y chille como loca. Ella eligió un Himno religioso para dar unas palabras. Snif. Nuestra Oruga ya es toda una mujer. He aquí el himno:
También comí de todo lo que había en la boda. Jajaja. Yo y Pescado parecíamos güerquillas con los postres y las fresas cubiertas de chocolate. Chale, debería comportarme un poco más en situaciones como esa, pero en verdad me estaba divirtiendo.
Nos regresamos ese mismo día para la capital, donde estaba lluvoso. =) Comimos taquitos callejeros y seguimos con la conversación. Lo único que faltó para que todo estuviera completísimo, fue la compañía de Rana.
Felicidad y bendiciones a mi amigaza Oruga y a su ahora esposo Marqus.



Pero llegaron a mi salón dos de mis compañeros a los que tengo agregados al Facebook y me felicitaron en frente de mi grupo.
Fue ahí cuando mis alumnos me dijeron:

Pero de mis niños no quería felicitación, porque ese día andaban latosos y se habían portado mal.
No me tenían contenta. 
Otra cosa única y especial en este día fue que me pegue en la cabeza como ya hacía tiempo que no me había ocurrido,
tan así, que ahorita mismo me lo sigo lamentando.
También hoy, día de mi cumpleaños, vi un perro ser atropellado y morir.
Lo bueno que no creo mucho en presagios. 
Sólo estuvo en Agua Aplauso como 3 horas, pero me hizo feliz.
Fuimos a comer a una cafetería del centro, donde cumplí otro de mis antojos de hace días:
comerme unos Hot Cakes con una malteada de fresa.
Síiiii
Muy emotiva la cosa, porque yo quería estar con mi familia. 
sólo sabía que no quería.
Pero ahora, creo saber la respuesta: el rechazo era causado porque no quería que me felicitara nadie si mis seres queridos no lo harían
(ya saben, yo estoy lejos de mi pueblo). Tal vez tenía miedo de sentir vacíos y sosos los abrazos y las muestras de afecto de las demás personas.
Quizá nada se compararía con las muestras de afecto de mis seres queridos, aquellos que tanto extrañaba.
Lo bueno que no fue así. No sentí un vacío en las muestras de cariño de las pocas personas que me felicitaron, al contrario, me reconfortaron.
Doy gracias a Pescado, Lino y el teacher Leo, quienes fueron los únicos que me hicieron sentir bien ese día.




Sí, eso fue. Porque también puse en mis intereses algo como esto:
Él solito se inventa un mundo que no existe.